martes, octubre 14, 2008

Videojuegos: Bioshock y el objetivismo



Seguí el consejo de un comentarista anónimo y me compre Bioshock [1], un juegazo que refleja la filosofía objetivista de Ayn Rand desde una visión critica. Se trata de un shooter en primera persona bastante innovador, pero que, además cuenta con una historia de lujo, apta para el cine (como creo que tienen proyectado hacer). Bioshock nos sumerge en Rapture, una distópica ciudad subacuática construida por el empresario objetivista Andrew Ryan, el cual, al igual que Ayn Rand es un exiliado de la Unión Soviética que odia el mundo del s.XX dominado por los saqueadores. En un principio, Rapture, fue un lugar muy prospero, donde acudían distintos exiliados de todo el mundo en busca de un lugar donde desarrollar sus visiones y habilidades en libertad. El progreso cientifico llega al punto de descubrirse una droga que permite realizar proezas sobrehumanas. Debido a esta, no sé muy bien porque (aún no lo he terminado) se produce una guerra civil entre los partidarios del constructor Andrew Ryan y de un hombre llamado Frank Fontaine.

Cuando nuestro protagonista llega a la ciudad debido a la casualidad de un accidente de su avión, descubre las ruinas de esta ciudad de ensueño plagadas de adictos a la droga en cuestión armados y dispuestos a todo por hacerse con la preciada sustancia. Pero esto no es nada fácil, puesto que esta sustancia solo se puede obtener de unas siniestras niñas protegidas por unos inmensos buzos que las cuidan como inmensas figuras paternales. Deberemos de vencer a estos padres de acero y entonces se nos planteara la decisión moral de cosechar a las niñas obteniendo más habilidades especiales para poder sobrevivir entre los maníacos que se abalanzan sobre nosotros, o salvarlas, aumentando la dificultad del desarrollo y alterando el final del juego. ¿Los fines justifican los medios?

Según los desarrolladores del juego, no se trata a un ataque al sistema de creencias del objetivismo, por el cual dicen tener simpatía, sino una critica a la extrema convicción que Rand tenía en el mismo, sin pararse atrás a mirar si iba por el buen camino. Yo, al igual que el Ayn Rand Institute, creo que es muy bueno que se haga un juego con este trasfondo, porque hará que mucha gente conozca a Ayn Rand y pueda tomar sus propias conclusiones sobre el objetivismo. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un juego que hace un año recibió calificaciones que iban de 9 a 10, por las distintas revistas a ambos lados del atlántico.

Como nota anecdótica, decir que en la ciudad se equipara a los contrabandistas con los saqueadores, "son amigos" repite machaconamente la propaganda, lo cual, unido a la pena de muerte decretada por contrabando, me hace sospechar que Rapture no hubiera sido un hogar acogedor para los agoristas (ni para los anarquistas en general, ya que después de todo sería un estado).


“¿Cuál es la diferencia entre un hombre y un parásito? un hombre construye, un parásito pregunta ‘”¿dónde está mi parte?” Un hombre crea, un parásito dice “¿qué van a pensar los vecinos?” Un hombre inventa, un parásito dice “cuidado o puede ser que tropiece con los pies de Dios…”.
“Gregory, no venga gimoteando a mí por las fuerzas del mercado. Y no espere verme castigando ciudadanos que demuestran un mínimo de iniciativa. Si no le gusta lo que Fountaine está haciendo, bien, yo le sugiero a usted que encuentre la manera de ofrecer un mejor producto”.
Andrew Ryan, fundador de Rapture.

[1] Por razones obvias, cualquier comentario con spoilers será eliminado.

sábado, octubre 11, 2008

Juan Manuel de Prada: Y si tú sigues su ejemplo...


"En la sociedad cristiana, el dinero era un mero instrumento de comercio. Entonces llegó la herejía protestante, que Hilaire Belloc definió muy atinadamente como «rebelión de los ricos contra los pobres», para decirnos que el dinero no era un mero instrumento de comercio, sino un «medio de creación de riqueza»; y el hombre se entregó a la idolatría plutoniana del lucro y del dividendo. Pero ya se sabe que toda idolatría es una parodia de la religión; y los sacerdotes de esta idolatría plutoniana decidieron que su dios no podía ser visible, de modo que lo ocultaron en inviolables cajas de caudales, erigiendo unos nuevos templos que llamaron bancos. Los sacerdotes de la idolatría plutoniana descubrieron pronto, sin embargo, que no podrían mantener el embeleco si apartaban por completo el dinero de la feligresía. Y se dijeron: «Haremos imágenes de nuestro dios y se las repartiremos a los fieles, prometiéndoles que se las devolveremos multiplicadas por mil». Y los fieles de la nueva idolatría, excitados por la avaricia, creyeron que su dinero (las imágenes en papel moneda de ese dios que permanecía oculto en las cajas de caudales de los bancos) podría engendrar a su vez más dinero. Fue entonces cuando la idolatría plutoniana, que ya era una parodia religiosa, se convirtió en parodia esotérica; y sus fieles dieron en creer que los manejos de los sacerdotes del dinero podrían obrar la milagrosa alquimia de transformar unos ahorrillos en una fortuna. Y, para justificar aquella creencia enloquecida, los sacerdotes plutonianos apedrearon las meninges de sus fieles con una parodia ininteligible de la teología que llamaron «ciencia económica», al lado de la cual las profecías más abstrusas del Apocalipsis resultan diáfanas. Pero los fieles tragaron, porque su fe era la avaricia; y olvidaron que habían depositado su fe en una fantasmagoría".

Juan Manuel de Prada, es el hombre del futuro.

domingo, octubre 05, 2008

Obama y el lavado de cerebro a los niños

Hay cosas que no cambian más que en las formas. Para conseguir el efecto, poned ambos a la vez.

Alemania 1934


EEUU 2008


Visto en nostate.com