sábado, septiembre 06, 2008

Roy Childs y la contradicción de Ayn Rand

Aunque supongo que en general todos conocemos la traducción, llevada a cabo por Albert Esplugas, de la famosa carta de Roy Childs a Ayn Rand para hacerle ver la contradicción de rechazar el anarquismo de mercado, en base a sus propias ideas, nunca esta de más traerla para quien no la conoce (por no hablar de que se extraña entre el repertorio de artículos de anarcopedia). Childs, defiende un objetivismo sin estado, y al anarquismo como el único sistema compatible con el principio de no agresión, puesto que el estado qua estado necesita iniciar el uso de la fuerza para asegurar su monopolio sobre un territorio. Según Konkin, esta carta no obtuvo otra respuesta que "la habitual purga por contradecir sus ideas", aunque también admite que dicha carta quedó como un vinculo que sirvió a muchos objetivistas y minarquistas de derechas influenciados por el pensamiento Randiano, para convertirse al libertarianismo.

Aunque las relaciones entre ambos grupos nunca han sido fáciles: Purgas, enfrentamientos, rumbos separados, apoyo a políticos republicanos frente a candidatos "libertarios" (errores del pasado) y contraeconomía, anti-imperialismo frente a un cada vez mayor apoyo al neoconismo por neo-objetivistas... y mucho más, lo cierto es que las aportaciones filosoficas de Ayn Rand no deben ser tomadas a la ligera por los libertarios (y hay quien a día de hoy camina por esa línea de reconciliación con el anarquismo de mercado).

"¿por qué debe adoptar usted el anarquismo de mercado después de haber defendido durante tantos años el estado político? Fundamentalmente, por la misma razón que alegó usted al retirar su sanción a Nathaniel Branden en un número de The Objectivist, a saber, usted no falsifica la realidad y nunca lo ha hecho. Si su reputación se resiente por el hecho de convertirse en una absoluta voluntarista, en una anarquista de libre mercado, ¿qué es esto comparado con el orgullo de ser coherente – de saber que ha identificado correctamente los hechos de la realidad y ha actuado en consecuencia? Un camino de conveniencia tomado por una persona con auto-estima es psicológicamente destructivo, y esa persona se encontrará a sí misma o bien perdiendo su orgullo o bien cometiendo un acto de traición filosófica y un suicidio psicológico tal que evitará intencionadamente considerar un asunto determinado y rechazará integrar su conocimiento. Usted dice que el Objetivismo es un sistema filosófico completamente coherente – y estoy de acuerdo en que potencialmente sí lo es. Pero éste será un Objetivismo sin estado.

Y tenemos la cuestión capital de la destructividad del estado mismo. Nadie puede obviar el hecho de que, históricamente, el estado ha sido un monstruo sediento de sangre, responsable de más violencia, masacres y odio que cualquier otra institución conocida por el hombre. Su enfoque no es aún radical, no es aún sustancial: es la existencia del estado mismo la que deben impugnar los nuevos radicales. Debe entenderse que el estado es un mal innecesario, que inicia la fuerza de un modo sistemático y que de hecho pretende afianzar lo que racionalmente debe considerarse un monopolio del crimen en un territorio dado. Por tanto el gobierno es poco más, y nunca ha sido más, que una banda de criminales profesionales. Si el gobierno ha sido la causa más tangible de la inhumanidad del hombre contra el hombre, entonces, como dijera Morris Tannehill, “identifiquémoslo por lo que es en lugar de intentar lavarlo, ayudando así a los estatistas a sostenerlo impidiendo que se asimile la idea de que el gobierno es inherentemente inmoral... ¡La concepción de “vaca sagrada” que la mayoría tiene del gobierno debe ser quebrada! Semejante instrumento de violencia sofisticada no tiene ninguna cualidad redentora. El libre mercado sí; redimámoslo identificando a su mayor enemigo – la idea de gobierno (y sus ramificaciones).”

Ésta es la única alternativa a siglos de estatismo, con todas las discusiones menores acerca del grado de injusticia que estamos dispuestos a tolerar. Yo creo que las injusticias no deben ser toleradas – punto. Sólo hay dos opciones, en realidad: dominio político, o arquía, un escenario social en el que unos hombres emplean la agresión para dominar o regir a otros hombres; o la ausencia de dominio político, la ausencia del estado. Debemos reemplazar el estado por el libre mercado, y los hombres serán por primera vez en la historia capaces de caminar y vivir sin miedo a la destrucción desatada sobre ellos en cualquier momento – especialmente la obscenidad de una destrucción llevada a cabo por un saqueador dotado de armas nucleares y gas nervioso. Debemos reemplazar el estatismo por el voluntarismo: una sociedad en la cual todas las relaciones entre los hombres sean voluntarias y no-coercitivas. Donde los hombres sean libres de actuar de acuerdo con su propio interés racional, incluso si esto significa el establecimiento de agencias de defensa en competencia.

Permítame poner fin a esta carta repitiéndole aquellas gloriosas palabras con las que usted hizo dirigirse a John Galt a su mundo en decadencia:

“Tal es el futuro de que podéis beneficiaros. Pero requiere lucha, como cualquier valor humano. La vida es una lucha en pro de algo, y vuestra única elección estriba en la meta a obtener. ¿Queréis continuar la batalla de vuestro presente o combatir por mi mundo?... Tal es la opción que os ofrezco. Dejad que vuestra mente y vuestro amor a la existencia decidan.”

Leer completa aquí.

5 comentarios:

Eigen dijo...

El Ayn Rand Institute no apoya a los neocons; proponen intervenciones alternativas y con el único fin de preservar la seguridad nacional -nada de construir democracias por ahí. De hecho, son duros con esto último, que es al fin y al cabo rasgo característico de los neocons. Así, cuando se invade Afganistán, el ARI apuesta por Irán; cuando se invade Iraq, el ARI llega a mirar a la mismísima Arabia. No sé yo si son más listos que la CIA pero sí más morales que los neocons, al menos en cuanto al objetivo de la intervención.

J dijo...

Otro que no se ha enterado que Roy Childs se acabó limpiando el ojal con la carta a Ayn Rand. ¿Es que eso no os lo dan en los cursillos, o no sabéis ni entrar en la wikipedia?

Stewie Griffin dijo...

@ J

Me da lo mismo que luego cambiara de idea, la cuestión es que yo no juzgo las cosas por quien las dice, sino por lo que se dice.

Todo el mundo tiene etapas mejores y peores. ¿Como eres tan ridículo?

Y otra cosa no se que haces todo el día en mi blog. ¿Crees que me voy a pasar la vida respondiéndote a cada sandez que se te ocurra?

J dijo...

Es que no dan nada entretenido en la tele. Pero no te cortes, hombre, borra lo que quieras, que es tu propiedad.

Anónimo dijo...

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