lunes, abril 07, 2008

Vuelve Toni Mascaró - ¿Son legitimas las armas de destrucción masiva?

Estamos de enhorabuena, un viejo conocido de la blogoesfera liberal, Antonio Mascaró, el autor de Seny, ha decidido reaparecer con un nuevo blog. ¿Qué decir de Seny?, muchas cosas, pero resumiendo que Matar a Lois sería impensable sin influencias como ese blog. Es una autentica suerte poder contar con esta "nueva" incorporación a nuestros lectores de blogs y listas de enlaces. Además, ahora Toni escribe en el diario Última Hora (edición menorquina), sobre temas económicos, y tiene pensado publicar su columna en este nuevo blog.


De momento ya tiene posteada su conferencia en el I Congreso de Economía austriaca: La teoría del desprendimiento.

Pero ahora me gustaría comentar otro tema en el que no estamos de acuerdo, y así plantear la cuestión para que más personas se unan al debate en cuestión, esto es: la posesión de armas de destrucción masiva.

¿Tiene derecho un individuo (o una empresa, asociación voluntaria o secta religiosa) a poseer un arma nuclear en su propiedad lista para ser lanzada en cualquier momento? ¿Y a desarrollar un arma vírica y extenderla por el mundo (sin agredir a nadie directamente, por supuesto)?

Por defender que este tipo de invenciones son por su propia naturaleza contrarias al Derecho, en tanto no se les puede dar un uso ético, me han llamado "rojo" medio en broma (eso espero).

Toni tiene un relato publicado en su antigua bitácora muy interesante sobre unos chicos americanos que deciden fabricar bombas nucleares, bañarlas en chocolate y venderlas por correo. (Por favor lee esto antes de seguir) Todo legal, muy ingenioso, si, una forma brillante de demostrar que la supuesta seguridad y orden del estado es una farsa, incluso en estos temas de vital importancia. Pero, ¿acaso demuestra esta historia que esta bien producir ese tipo de artilugios y venderlos a quien sea?

El mismo Mascaró nos dice: "Aunque Rothbard era reacio a las armas de destrucción masiva por su propia naturaleza independientemente de quien fuese el titular, al principio la idea le hizo gracia, pero cuando vio como iba desarrollándose la historia el gran economista le sugirió a MG que se tomara unas vacaciones".

Esta postura de Rothbard a mi me parece de sentido común, no debe de confundirse con una restricción a los derechos de propiedad de las personas que posiblemente usen la energía nuclear con otros fines no militares, ni debe entenderse como la refutación de la teoría de los inalienables derechos de propiedad, dado que estamos hablando de un caso excepcional, un objeto cuya única utilidad es la destrucción indiscriminada, algo que no ha surgido, ni surgiría en el libre mercado, puesto que la gente no suele demandar los medios para acabar con el mundo ni cavar su propia tumba (y la de todo aquello que ama) si le dejan elegir en libertad de acuerdo a sus preferencias. Dice Rothbard: "No pueden invocarse los problemas que se le presentan a toda teoría moral en situaciones extremas para invalidar las reglas de las situaciones normales. En cualquier esfera de teoría moral, intentamos articular una ética para el hombre basada en su naturaleza y en la naturaleza del mundo, y esto es cabalmente lo que se entiende por naturaleza normal, por el modo usual de fluir la vida, y no por las situaciones raras o anómalas".

¿Qué quiero decir con esto? Que la posibilidad de destruir varias veces el mundo concentrada en unas pocas personas no es algo usual, que permita una situación de verdadero ejercicio de derechos de propiedad en lo referente a este tema. Se trata de una situación extrema, que no ha surgido de forma espontánea en el mercado, si no que es un producto de la misma concentración del poder.

Creo que resulta interesante traer aquí unas palabras de Rothbard en las que se muestra cual es su postura y en el que intenta demostrar, mediante una distinción, que este tipo de armas no son de la misma naturaleza que las armas tradicionales que si tienen utilidades beneficiosas para el ser humano, es decir que no son contrarias a la ética de la libertad. Y aunque no sea posible asegurar que las armas tradicionales no se usen de forma agresiva sobre derechos de propiedad ajenos (sabemos que ese es el comportamiento generalizado en una sociedad armada, y que esta es un objetivo altamente deseable, pero ese es otro debate), si que existe la posibilidad de que esto sea así y que de esta forma sean una herramienta útil para satisfacer legitimas necesidades humanas.
"Se ha defendido muchas veces, especialmente entre las filas conservadoras, la idea de que el desarrollo de mortíferas armas modernas de destrucción masiva (armas nucleares y bacteriológicas, cohetes, etc.) sólo presenta una diferencia de grado, no de especie, respecto a las armas más simples de las etapas anteriores. Nuestra respuesta es que cuando este grado afecta a numerosas vidas humanas nos hallamos ante una diferencia realmente enorme. Pero la réplica genuinamente libertaria es que mientras que el arco y la flecha o el rifle pueden apuntar directa y únicamente a los delincuentes verdaderos y concretos, no lo pueden hacer las modernas armas nucleares. Y aquí si que hay una fundamental diferencia de especie. Claro está que el arco y la flecha se pueden usar con propósitos agresivos, pero sigue siendo cierto que se les puede asestar sólo contra los agresores. Y no ocurre así, en cambio, con las armas nucleares ni con las bombas "convencionales", lanzadas desde el aire. Se trata de ingenios que buscan, en sí mismos, la destrucción masiva. (La única excepción sería el caso, verdaderamente raro, de que todos los habitantes de una gran área geográfica fueran criminales) Debemos concluir, por tanto, que el uso de armas nucleares o parecidas, o la amenaza de su utilización, es un crimen contra la humanidad para el que no puede haber justificación."

"Esta es la razón de que no tenga ya validez el viejo cliché de que, a la hora de elegir entre la paz y la guerra, el elemento determinante no son las armas, si no la voluntad de usarlas. La característica básica de las armas nucleares es precisamente la circunstancia de que NO es posible hacer un uso selectivo de las mismas, no pueden ser utilizadas según los esquemas libertarios. Por consiguiente, debe condenarse ya su simple existencia y el desarme nuclear se convierte en un bien que debe ser buscado en razón de sí mismo. De hecho, el desarme es, desde todos los puntos de vista de la libertad, la más alta de todas las metas políticas del mundo moderno. Precisamente porque el asesinato es un crimen más odioso que el latrocinio, el asesinato masivo -de tal alcance que puede alcanzar a amenazar a la civilización humana y a la supervivencia misma de la humanidad- es el peor de cuantos crímenes se pueden imaginar. Y ocurre que, en nuestros días, se trata de un crimen perfectamente posible. ¿Es qué los libertarios deben mostrarse indignados por los controles de los precios o por el impuesto sobre la renta mientras se encogen de hombros o defienden incluso positivamente el crimen último y definitivo del asesinato masivo?"

"Si la guerra nuclear es totalmente ilegitima incluso para los individuos que se defiendan de una agresión criminal, lo es mucho más aún la guerra nuclear - e incluso la convencional- entre los estados."

No creo que nos vayamos a convencer un lado al otro, pero es un debate interesante, y yo la verdad es que disfruto con los mismos.

Cambiando de enfoque, pero no de tema, y aprovechando que ha salido, ¿no deberíamos hacernos una reflexión con nosotros mismos? La guerra fría a terminado, pero ¿realmente se ha acabado la pesadilla nuclear?



Las armas de uso discriminado son las propias de los individuos y las de destrucción masiva, de los estados. Una sociedad libertaria que se muestre indiferente ante estas monstruosidades no permanecera como tal durante mucho tiempo. A3.

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

En mi opinión es más sencillo, casi todo es más sencillo que estas teorías enrevesadas que no nos llevan a ninguna parte. Básicamente el liberalismo aboga por la desregulación de los mercados, incluido el mercado de armas. Si los liberales consideran (consideramos) sagrado el derecho a la autodefensa, ningún arma lo garantiza mejor que la nuclear, que ofrece unas capacidades de disuasión y destrucción sin iguales. Reglaméntese su posesión y utilización sobre el mercado, la diplomacia y la violencia. Por un lado, quienes cuenten con más dinero tendrán acceso a las mejores armas. Seguidamente, las políticas de alianzas establecerán equilibrios o desequilibrios de poderes. Y finalmente, mediante la agresión se desarmará al enemigo. El gran error de algunos ideólogos liberales es basar sus teorías en el principio de no agresión, cuando la vida misma se basa en el principio contrario: la agresión.

Tumbaíto dijo...

Si conceptuamos los derechos ajenos como "espacios" vemos inmediatamente que esos espacios no permiten la posesión de una bomba atómica.

Así que el que se auto-titule como poseedor de una tal bomba sólo podrá serlo utilizándola.

En caso contrario, las armas de destrucción masiva son res sine domino y, evidentemente, una agresión a los órdenes espontáneos.

Anónimo dijo...

No estoy nada de acuerdo.
1. Dentro de los derechos de propiedad es absolutamente legitimo tener y desarrollar armas nucleares, o quimicas, o viricas.
2. Se pueden usar perfectamente eligiendo solo victimas criminales, el ejemplo mas claro es el mar, el oceano y el aire, bombas lanzadas al aire cerca de supuestos bombarderos invisibles, o a flotas enemigas acercandose donde es muy facil detectar que no hay nadie cerca.
Y aun asi hay casos donde son necesarias (bases militares modernas, que son de gran tamaño, con aeropuertos, bunkers, etc... donde el acceso es restringido y ellos mismos se ocupan de prohibir acercarse a nadie ni de permitir nada en muchos kilometros de radio.
3. El argumento de que causaran daños a inocentes y no puedes tenerlas en tu casa poseerse es muy parecido al caso de las patentes, donde no puedes tener ideas en tu cabeza.

Por otro lado, reconozco que al menos ciertas armas de destruccion masiva como las nucleares no han sido creadas por el mercado, por la sociedad, sino que son artificialmente creadas por la redistribucion de recursos que crea el estado.
Lo que no significa nada, la sociedad podria haberlas inventado por su cuenta, de otras maneras, y posiblemente algunas armas de destruccion masiva si puedan haberse desarrollado sin intervencion estatal, como gases o armas quimicas.

Para entender la extension de las armas de destruccion masiva hay que dejar de pensar linealmente en la tierra, piensa en el espacio, naves espaciales podrian claramente equiparse con armas nucleares para combate nave a nave, no habria ningun daño colateral en el espacio.

De todas formas, en una sociedad libre posiblemente surgirian contratos y estandares en las comunidades, ciudades y urbanizaciones, algunas no permitiran nada nuclear cerca y otras si, habria ciudades o barrio de hippies y otros de gente que que valorara los beneficios de la energia nuclear o de la defensa nuclear de otra manera, cada uno con su valoracion personal de preferencias.

A ver, no hay absolutamente nada malo en que yo escriba en un folio un virus informatico brutal. El problema es que yo use ese virus para agredir e invadir otras redes privadas.
Igual, la posesion de armas nucleares no tiene nada de malo, como si son de adorno por que el tio es un friki, un ingeniero o le apetece, si no te gusta negocia con tu vecino o haberte ido a vivir a una urbanizacion en la que sus estatus no las permitieran.

Repito, tienen usos legitimos, si dejais de tener prejuicios e imagenes mentales cerradas de la sociedad. El mundo esta vacio, excepto un par de ciudades en este planeta esta casi desocupado.

MagnusGodmunsson dijo...

Es siempre más peligroso el uso de estas armas por parte del estado que por parte de particulares.
Prefiero una bomba en manos de Taco Bell, que en manos de Bush. Al menos Taco Bell no tiene ningún interês en destruir el mundo en nombre de la democracia.

Tumbaíto dijo...

i.) Decir que "Dentro de los derechos de propiedad es absolutamente legitimo tener y desarrollar armas nucleares, o quimicas, o viricas". Es equivalente a decir que el derecho de propiedad me permite construir un vehículo con las piezas robadas de los vehículos de mis vecinos pues el resto de personas están en posesión de su salud.

ii.) Sí: se pueden poseer armas de destrucción masiva en la medida que la su posesión no implica el deterioro de la salud ajena. Ahora bien, esa condición excluye el caso de cualquier polémica armamentística.

iii.) El problema es que poseer un arma de destrucción masiva es equivalente a una devaluación de los derechos que poseen el resto de vecinos; o sea, es equivalente a las polémicas monetarias: muy posiblemente si el gobierno emite dinero el resto de vecinos tendrán la misma cantidad de dinero pero su dinero tendrá un menor valor.

Fabricio Tedel dijo...

La defensa es un derecho, las armas para la defensa. La industria de la guerra en cambio como producto del Estado debe desparecer con él, especificamente las armas de destrucción masiva.

Sostengo el principio de no agresión y el derecho a la defensa del agresor, no a la destrucción de la ciudad donde vive el agresor (ante lo cual el destructor masivo se convertiría en el agresor mayor y de inocentes... y nos tendremos que deshacer de él).

Sobre si Taco Bell tuviera una bomba nuclear, pues de seguro querrá formar su propio Estado amedrentando a la competencia y territorios donde estén ubicados sus negocios. Recordaremos que el Estado surge de la guerra y la imposición.